sábado, 30 de junio de 2012

Tot ziens.

Querida ciudad de La Haya, quizás no me conozcas mucho ya que ni he aprendido a hablar tu idioma, ni he montado en ninguna de tus bicicletas, ni he probado tus arenques, pero sí, he vivido aquí desde hace unos diez meses. Para ser más exacto, han pasado 313 días desde que llegué algo perdido a la estación de Holland Spoor, y te tengo que confesar, que lo vivido desde entonces no tiene precio.

Mi padre siempre me decía lo bonito de conocer a gente de todas partes del mundo, y ahora yo puedo coger un mapa y decir que desde Rusia a Canadá, pasando por Grecia y L'hospitalet, conozco a gente, y eso es maravilloso.

Quizás tampoco sepas que un día de Septiembre en tus playas vi por primera vez a la persona que hoy me hace el más feliz del mundo, y seguro que no recuerdas cuando cantaba flamenquito con mi compadre durante el primer semestre.

En tus calles he vivido momentos que para siempre quedarán en mi memoria y gracias a todo lo vivido en esta torre, estos canales y estas calles, hoy me llevo en la maleta de vuelta con un millón de historias y gente que ya forma parte de mi vida.

No me salen más palabras, y mira que me gustaría contarte más cosas, pero bueno ahora toca hacer las maletas y volver a casa donde me espera la familia, la de toda la vida, porque mi otra familia se ha ido poco a poco de aquí.

Muchas gracias por darme la oportunidad de ser parte de tu historia al igual que tu serás para siempre de la mía.

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