y con las pulsaciones muy altas me siento a escribir, con los nervios de siempre, y no por mi examen de Alemán, sino porque sin darme cuenta el mes de Enero ha pasado volando, dejando en el camino historias inimaginables y amigos para toda la vida.
Repartidos por España, ya sea en un pueblo "malote" de la Comunidad de Madrid o en la Calle Poeta Paredes de la ciudad Califal, los amigos que se fueron de esta experiencia tienen ya un sitio privilegiado en mi vida. A uno de ellos ya lo conocía de largo, y a otro lo conozco como si fuera de mi familia, porque el día a día te hace conocer a la gente de verdad y te da la oportunidad de quitar del camino a esas personas que desde que las vistes por primera vez comprendiste que estaban solamente para hacerte la vida más dificil.
Espero una pronta visita por tierras neerlandesas, porque ni los "temitas" de flamenco ni la defensa del equipo son iguales sin vosotros dos. Ahora empiezo a comprender lo injusta que es la vida, porque os habéis ido y habéis dejado aquí cada elemento que ni en su casa creo que lo aguantan.
Escribir más es perder el tiempo, porque lo demás ya lo sabeis vosotros dos de sobra. La lista de recuerdos no acabó el día que volvisteis a España, sino que volverá a crecer cada vez que hablemos y nos veamos.
Muchas gracias Fernando y Dani, por todos los momentos que desde el 23 de Agosto me habéis hecho pasar. En Stamkartplein 125 tenéis vuestra casa.