domingo, 6 de noviembre de 2011

Pequeños paraísos nórdicos

Vista de Gamla Stan desde el ferry

Porque Gamla Stan lo es.

Cuando aterrizamos en Stockholm Skavsta, aeropuerto regentado por la compañía de bajo coste más famosa, sabia que esa experiencia nunca la olvidaría. Fuimos siete amigos estudiantes al igual que yo aquí en La Haya. Seis españoles; Dani, Eva, Lara, Laura, Henar y el que les habla, y un húngaro, el osado Tamás.

El autobús que nos llevaba hasta la estación central de Estocolmo era muy cómodo pero a esas horas (00:30) y después de haber salido de La Haya a las 17:00 estábamos todos rendidos. Por fin a la una y pico de la mañana llegamos a Estocolmo. Algo de frío y casi toso los locales de restauración abiertos a esas horas, cosa que nos sorprendió gratamente. Encontrar el hostal nos llevó un rato y cuando llegamos nos falto tiempo para elegir cama (litera) y cerrar los ojos hasta la mañana siguiente.

No perdimos la oportunidad de visitar parajes en los que te perderías días y días, como Vaxholm, isla a la que había que llegar en ferry o bus. Lluvia a ratos, sol en otros (incluso tuve la osadía de pasearme algún tiempo en manga corta). El palacio real, el congreso, la ópera, la plaza central de Estocolmo, el ayuntamiento, islas, islas y más islas.
Plaza Sergels en Estocolmo

Pero sobre todo Gamla Stan, casco antiguo de Estocolmo. Lugar con encanto donde los haya, para perderse por sus callejuelas y rincones horas, días o semanas. Una autentica maravilla desde la que uno tiene vistas privilegiadas de toda la ciudad.

El empedrado de las calles y la antigüedad de los edificios hacían de Gamla Stan visita obligada en tu paseo por Estocolmo. Fueron tres de los cinco días que estuve los que no dudé en adentrare por sus calle, y cada día descubría lugares nuevos, ya fuera para contemplar una puesta de sol o para degustar las típicas albóndigas de reno.

Calles con encanto...

Porque hay lugares a los que deseas volver cuanto antes, apunto este a mi lista. Recordar que en estos días pensé mucho sobre mi futuro, algo incierto por aquel entonces. No solo pensé en el futuro académico sino en la oportunidad que me estaba empezando a dar de nuevo la vida...

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